Al plantearse qué es un proyecto es imprescindible visualizar las fases de que se compone. Independientemente del tipo de proyecto, estas etapas siempre son las mismas:
- Iniciación.
- Planificación.
- Ejecución.
- Monitorización.
- Finalización.
Qué es un proyecto: tipos
Existen proyectos de todo tipo y enumerarlos todos es casi misión imposible. El área, el presupuesto, la localización, la finalidad, el objetivo, los medios... son muchas las variables que pueden servir para determinar en qué categoría se engloba un proyecto: grande o pequeño, público o privado, de nueva creación o de mejora, de construcción o de montaje, nacional o internacional... Sin embargo, a la hora de, por ejemplo, seleccionar las herramientas de gestión más adecuadas hay que saber discernir entre proyectos simples y complejos. Está claro lo que es un proyecto sencillo: aquél exento de dificultad aparente, de corta duración, objetivos alcanzables, recursos suficientes y niveles de incertidumbre y riesgo muy reducidos. Pero, ¿qué es un proyecto complejo? En este grupo podrían incluirse a todos aquéllos que supongan dificultades de control como:
- Proyectos de gran volumen con comunicaciones complejas.
- Proyectos dispersos geográficamente o en los que participan personas y/o empresas de diferentes nacionalidades e idiomas.
- Proyectos que requieren altos estándares técnicos.
- Proyectos de larga duración con rotación de personal.
- Proyectos con múltiples subcontratistas.
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